CUANDO DESEAMOS DESDE LA CARENCIA...
- Genesis Hidalgo
- 5 jun 2023
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 21 jun 2023
Estados habitamos, deseos tenemos...

Una vez estuve conversando con una muchacha en una asesoría sobre abundancia económica. Esta chica me comentaba que, desde hace un tiempo, todo se le había caído encima. Quería tener dinero, pero siempre terminaba en el mismo trabajo y con los mismos ingresos de siempre. A veces hasta tenía que trabajar el doble para ganar algo más. Resultados: más cansancio, más frustración, menos resultados, menos motivación.
Justo en esos días de “casualidad” —sabemos que no lo es. —, su abuela cae enferma, su mamá la presionaba para que le ayudara económicamente, salió un viaje que ella había estado esperando con unas viejas amigas…
Sus pensamientos divagaban entre: “¿Disfruto o le paso dinero a mi mamá?, ¿es mi responsabilidad? Pero… yo deseaba este viaje… No merecía que pasara esto justo ahora cuando he trabajado tantas horas… qué injusticia… seré mala hija si no le ayudo… pero el viaje podría dármelo luego, ¿no? Dentro de dos años, tal vez… o uno más corto a otro lugar, pero es que yo quería ir con mis amigas justo a ese lugar en estas fechas…” … La mente de esta chica se dividía entre hacer lo que sí quería porque se lo merecía o ayudar económicamente a su familia que lo necesitaba.
Para muchas personas, el debate interno de esta chica, podría parecer egoísta. Pero la cuestión es la siguiente: ¿Por qué no tener tanta abundancia que pudiese ayudar a su familia y también en pocos días salir a compartir con sus amigas como tanto lo deseaba? ¿Dónde se escondió el dinero? ¿Qué era lo justo realmente?
Permitirte lo que deseas de todo corazón y sin preocuparte, es lo justo.
Debería ser lo más natural y normal para todos, disfrutar de tanta abundancia que sea un verdadero placer, incluso poder aportar a la vida de otros.
Sin embargo, en esta chica solo empezó a nacer un sentimiento de mucha carga que le parecía injusta, rabia de trabajar durante tantas horas y no poder permitirse nada después de todo. Dolor, frustración, tristeza. Inspiración para contarse esta historia de derrota, carencia, falta y escasez una y otra vez. Manifestación: Más carencia, más ausencia, más miseria.
Creo que una de las cosas que más me confundieron al principio, definitivamente, fue el escuchar y leer ciertos artículos o videos que decían: “Actúa como rico” y la realidad es que no podemos actuar como ricos pensando que eso solo se basa en gastar el sueldo mínimo que ganemos en “lujos”, “viajes” … cuando evidentemente no, no lo podemos permitir —temporalmente, claro está—, precisamente porque habitamos estados de carencia. Es decir, el pensar: “Voy a comprar esto porque me lo puedo permitir”. Y al final seguir esperando nuestro sueldo, viendo una y otra vez como mensualmente nuestra cuenta queda en 0, es una clara señal de que habitamos estados de carencia y escasez.
Debemos ser conscientes de que no se trata de hablar de la boca para afuera diciendo que somos abundantes, sin entender qué es realmente la abundancia, porque abundancia no es la representación absoluta y completa de un billete, de una mansión o un carro, eso es parte de la añadidura. La abundancia comienza cuando entendemos que somos seres infinitos, expansivos y que tenemos el poder de manifestar en nuestras vidas todo lo que vivir en abundancia signifique.
No olvides que:
Cuando habitamos estados de carencia también empiezan a despertarse deseos a los que quisiéramos acceder desesperada o caprichosamente, y si no se dan en el momento que deseamos, se activa la envidia, la queja y la carencia principalmente. Los deseos que vienen desde la carencia nos traen más carencia, pero no es tan evidente como quisiéramos.
En el caso de la abundancia, pueden traernos la sensación de que, aunque hayamos comprado lo que deseábamos, esa semana no podemos permitirnos más nada, nos endeudamos, arrepentimos e incluso podemos sentirnos imprudentes justo después de hacerlo: “¿Por qué gasté ese dinero ahí?”, “No me hubiese permitido ese viaje.”. No olvide que la mente —o los estados que habitamos—, pueden engañarnos al hacernos creer que deseamos ciertas cosas, pero al final, esos mismos deseos nos pueden conducir a más deudas, culpa y escasez, haciendo que se repita el ciclo una y otra vez.
Te sugiero tomar en cuenta estos 3 consejos a continuación, para no seguir cayendo en el mismo ciclo de carencia:
1. Puedes aceptar que, aunque tu situación actual es “real”, tu poder para salir de ahí victorioso también lo es. Recuerda que dentro de ti está toda la abundancia que requieres y solo será cuestión de tiempo. La solución llegará en el momento perfecto. Entiéndase por perfecto a 1 mes, 2 semanas, 3 días… o menos… déjaselo al Padre, al Universo, a tu Yo Superior, a tu imaginación o lo que te haga sentir paz. Entrégate y confía en lo que estás haciendo ahora, conectándote a diario con esa versión de ti que tiene lo que deseas, lo demás se irá moviendo.
2. Organízate y adminístrate a nivel económico en la realidad tridimensional. Si no empiezas a ordenar desde ahora mientras asimilas tu nueva mentalidad, no vas a salir por completo de donde estás. Es muy probable que causalmente salgan cosas que “quieras permitirte”; deja atrás el pensamiento: “Soy pobre, no me lo puedo permitir”, y afirma: “Puedo o podré permitírmelo” aunque en este momento no tengas dinero de sobra en tu cuenta. Todo esto pasará y lo lograrás. Evita gastar todo el dinero que llegue a ti hasta quedar sin absolutamente nada. Son tus mismos estados mentales redirigiéndote al mismo sitio.
3. La abundancia que ves en otros, tómala como inspiración, como un recordatorio para seguir afirmando y conectar nuevamente con el sentimiento de prosperidad que está en tu interior.
Todos empezamos desde algún lugar y si persistimos, llegaremos a donde siempre hemos deseado estar. Si has llegado aquí por más abundancia, es porque existe ese “Tu ideal”, experimentando esa realidad. No es casual. Si ahorita no ves ni la mitad de lo que deseas, no te desconectes del agradecimiento, del pensamiento que estás en el sitio y momento correctos para manifestar tu realidad deseada.



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